Dr. Jorge Lothar Flores Vázquez
Médico Militar, Especialista en Neurología Clínica y en Medicina Integral y Urgencias.
Miembro de la Asociación Mexicana de Estrés, Trauma y Desastres, A.C.
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EPILEPSIA
Dr. Jorge Lothar Flores Vázquez
Este término se aplica a una serie de condiciones clínicas que se caracterizan por la presencia de manifestaciones recurrentes generalmente similares entre si y que involucran al cerebro. La presentación clínica más identificable es la de crisis convulsivas, pero definitivamente no es la única. Hay crisis en las cuales se pierde la conciencia y hay otras en las que el paciente se encuentra despierto y se da cuenta de su entorno y de lo que hace su cuerpo, es en estos últimos casos en los que muchas veces se confunde el cuadro y se atribuye a situaciones emocionales o incluso a situaciones fingidas pero siempre es conveniente abordar el caso de forma profesional para descartar el diagnóstico y de lo contrario iniciar el tratamiento adecuado.
Ahora bien, la presentación suele ser motora, es decir alguna parte del cuerpo se mueve, pero también hay crisis en las cuales el paciente siente, escucha y/o ve cosas lo que hace el cuadro mas complejo por lo que se insiste en consultar a un médico para corroborar clínicamente de qué se trata y decidir cómo estudiar y tratar este problema.
La causa de esta gran variedad de crisis se deben a una condición cerebral anormal o sea neurológica o a un agente externo (drogas, supresión de alcohol, enfermedades infecciosas graves, etc. ), es decir no neurológica. Dentro de las causas neurológicas entendemos que existen las condiciones cerebrales anormales (Epilepsia primaria), y otras que irritan al cerebro y de esta forma provocan crisis epilépticas (sangrado, traumatismo, tumores, parásitos, etc.)(Epilepsia Secundaria).
Por lo anterior el diagnóstico de la epilepsia depende de: 1) Conocer qué manifestaciones se presentan en la mayoría de las crisis y su frecuencia. 2) Justificar mediante sospecha si la causa está en el cerebro o hay algo fuera del cerebro que lo está perturbando. 3) En base a lo anterior solicitar estudios que pueden ser de sangre, de imagen cerebral o de electrofisiología para demostrar la causa.
Es importante hacer hincapié que la gran mayoría de las epilepsias (aún siendo evidentes clínicamente) a pesar de los estudios más avanzados no se demuestra alteración cerebral o externa y esta condición se conoce como Epilepsia Idiopática. La necesidad de estudios (cuáles y cuando) y la frecuencia para repetirlos o no depende de cada caso en particular.
El tratamiento depende de las circunstancias, no se trata igual a un paciente en una situación de urgencia que al que se ve en la consulta diaria, pero para cada caso el médico debe explicar las condiciones de atención en ambos. La forma de prevenir las causas depende del apego al sistema preventivo propuesto ya sea medicamentoso (diario), cirugía en la menor de las veces y/o mediante la corrección de hábitos como es evitar el ayuno, el desvelo, el estrés, entre otros. Dentro de lo anterior hay que resaltar que la causa más común en México de recaídas en Epilepsia es el mal apego a tratamiento y dentro de ésta la supresión brusca de fármacos.
Un punto especial es el de informar exhaustivamente tanto al paciente como familiares de qué tipo de epilepsia se trata, cómo hay que prevenirla y tratarla en el momento en que una crisis se presente.
Es de vital importancia saber que la epilepsia, a pesar de sus diversas manifestaciones e intensidades, no debe ser limitante en forma absoluta, pero depende de la información adecuada, el tratamiento adecuado y la intervención conjunta tanto de médicos como de familiares.
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SUEÑO Y SUS TRASTORNOS
Dr. Jorge Lothar Flores Vázquez
jorgeloflova@hotmail.com
El sueño es una de las actividades cotidianas más “comunes” en el ser humano. Con este término nos referimos a que hay pocas diferencias en cuanto a la concepción del dormir en sí. Aproximadamente una tercera parte de nuestras vidas la ocupamos dormir y se calcula que la tercera parte de la población adulta en general padece algún trastorno en particular y que menos de la mitad de estas personas acuden con algún profesional de la salud para atender esta condición. Lo anterior es importante ya que los trastornos del sueño no solamente se tratan de “dormir mal” sino de una serie de secuelas que van desde lo sutil hasta lo extravagante y por lo mismo generan confusión dependiendo de las circunstancias. Estas secuelas incluyen problemas de memoria, alteraciones en la conducta e incluso pueden interferir con el buen desarrollo en los niños y con el ciclo menstrual por mencionar algunas.
Existen factores de riesgo especiales para este tipo de problemas entre los que destacan género femenino, enfermedades médicas (diabetes, enfermedad de Parkinson, epilepsia), enfermedades psiquiátricas (depresión, angustia, psicosis) y abuso en el consumo de sustancias (alcohol, drogas, tabaquismo). Ahora bien, con respecto a este último rubro hay que tomar en cuenta que pueden ser consideradas como parte de un problema psiquiátrico, pero en este caso es pertinente apartarlas ya que existe el consumo “recreativo” y en el que se abusa por desconocimiento de sus efectos (medicamentos para dormir, fármacos en general).
En términos generales los problemas del sueño se dividen en 4 grupos los cuales mencionamos a continuación:
1) Trastornos intrínsecos: en los cuales se considera que el problema del sueño se origina en nuestro sistema nervioso central o hay algo en nuestro organismo que no le permite ejercer el sueño adecuadamente o incluso no llevarse a cabo durante días (insomnio).
2) Trastornos extrínsecos: se refieren principalmente a manifestaciones provocadas por algo externo a nuestro cuerpo, pueden ser sustancias, pueden ser hábitos o incluso el ambiente.
3) Alteraciones del ciclo circadiano: en los que el problema se centra en el desplazamiento de horarios de sueño cuando deberíamos estar despiertos y viceversa (trabajos nocturnos, viajes a lugares con amplias diferencias horarias al lugar de origen, etc.)
Estos grupos se caracterizan porque la principal queja es que el sueño no se obtiene de inmediato (trastorno de conciliación), hay despertares en la noche (trastorno de continuidad) y/o el despertar es insatisfactorio. Generalmente van acompañadas de secuelas como las ya mencionadas y que con el paso del tiempo empeoran hasta ser evidentes.
4) Dentro de este grupo se encuentran lo que llamamos parasomnias, las cuales son manifestaciones que se presentan durante el sueño y que pueden o no ser parte de un problema neurológico (rechinar los dientes, sonambulismo, parálisis de sueño, etc..). No se relacionan con las secuelas de los primeros grupos y muchas de las veces el paciente no se percata de esta situación por lo que los familiares (padres, hermanos, esposos) son los que llevan al paciente a consulta.
Cada caso debe ser tomado en cuenta de manera particular ya que son varios los puntos que hay que juzgar para llegar a un diagnóstico adecuado para lo cual siempre es importante la historia clínica, la consideración de los hábitos y dependiendo de cada caso estudios de laboratorio o gabinete. Por lo mismo se dan las siguientes recomendaciones:
1) Cada persona tiene un tiempo definido de sueño pero por lo regular es de 8 horas seguidas para la población en general.
2) Acostarse y levantarse siempre a las mismas horas (no después de las 10 de la noche ni de las 8 de la mañana respectivamente). Es muy importante el empleo del despertador. Esto incluye fines de semana, vacaciones y días de invierno. Al levantarse siempre prender las luces o abrir las cortinas.
3) Desayunar, comer y cenar preferentemente a las mismas horas todos los días. Procurar que la cena sea ligera, con pocas grasas, pocos líquidos y con más azúcares. Dar un tiempo mínimo de una hora de espacio entre la cena y la hora de acostarse. Es prudente ir al baño antes de acostarse.
4) Evitar estimulantes antes de acostarnos (café, cigarro, alcohol, bebidas energizantes, etc.)
5) No realizar actividades deportivas después de las 6 de la tarde.
6) Organizar nuestra habitación de descanso de tal manera que se disponga un ambiente de sueño adecuado.
a. Sin televisión, sin radio, sin computadoras y/o videojuegos. Sólo se permite música suave a un volumen discreto.
b. El colchón no debe ser ni muy duro ni blando. (No se recomienda dormir en el piso).
c. Usar la almohada (una) de tal forma que no eleve demasiado la cabeza y flexione nuestro cuello para que podamos respirar adecuadamente.
d. Dormir en la mayor oscuridad y silencio posibles. Hay casos en los que el vecindario es muy ruidoso (carreteras, discotecas, calles muy concurridas, fiestas vecinales, sirenas, etc.) por lo que es válido el uso de antifaces y de tapones para oídos.
e. Nuestra ropa de dormir y de cama deben ser acordes con la época del año. (Frio, calor).
7) Se permite la toma de una siesta durante el transcurso del día pero siempre y cuando sea en promedio 30 minutos.
8) Usar medios relajantes como masajes, perfumes suaves, baños con agua tibia, etc. antes de acostarse.
9) Si por alguna circunstancia no podemos conciliar se sugiere salir de la habitación y hacer alguna actividad ligera, leer por ejemplo y regresar cuando esté seguro que va a dormir.
Como un último punto, es necesario mencionar que hay situaciones obligadas de desvelo como sucede con los estudiantes, padres de recién nacidos y lactantes, o algunas actividades laborales, en las cuales hay que tomar en cuenta que mientras se esté en estas circunstancias las manifestaciones del sueño van a persistir hasta que no se cambie dicha condición.
TRATAMIENTO
La mayoría de las veces el tratamiento consiste en la adopción de hábitos adecuados (higiene de sueño) por lo que el uso de medicamentos se restringe para casos específicos siempre y cuando sea posterior a una valoración cuidadosa y bajo la supervisión de un médico.
